MEEK, una técnica única que supera al mallado convencional

MEEK, una técnica única que supera al mallado convencional

Tratar con éxito a personas que han sufrido quemaduras en un porcentaje significativo de la superficie de su cuerpo todavía es uno de los mayores retos a los que se enfrentan tanto intensivistas como cirujanos plásticos, pero la técnica MEEK modificada, que se realiza con el mallador MEEK de Humeca, y que combina la expansión de microinjertos autólogos con el mallado, obtiene resultados superiores a los de técnicas convencionales incluso en casos especialmente complicados. 

Las quemaduras graves y extensas, o ambas cosas, desencadenan en el organismo una respuesta sistémica extremadamente grave. Tras una compleja fase de estabilización, liderada por intensivistas en el seno de equipos altamente especializados y multidisciplinares, entra en escena el cirujano plástico, cuya labor en el tratamiento de los grandes quemados trasciende la recuperación estética y funcional, ya que salva vidas. 

A las comorbilidades preexistentes o las que se derivan del accidente en el que se han producido las heridas, entre las que destacan el shock hipovolémico y la inhalación de humos, se suman las complicaciones que generan las propias quemaduras. La piel es un órgano imprescindible para la vida al que este tipo de lesiones pone en jaque, por lo que la labor del especialista en cirugía plástica consiste, fundamentalmente, en repararlo y reconstruirlo para que pueda volver a cumplir su función con la mayor normalidad posible. 

¿Cómo soluciona la técnica MEEK la escasez de piel donante?

Los injertos cutáneos son la única forma de garantizar la supervivencia y recuperar la funcionalidad cuando hay quemaduras profundas, que afectan las dos capas dérmicas e incluso a tejidos y huesos circundantes. Hasta el momento, la propia piel del paciente es el único tejido donante que se puede considerar idóneo y definitivo. 

Sin embargo, las personas con quemaduras extensas y profundas disponen de una superficie donante limitada, lo que constituye un factor de morbimortalidad importante y plantea las mayores dificultades en el manejo quirúrgico. Además, la gravedad de estas lesiones cutáneas habitualmente requiere varias cirugías reparadoras, lo que incrementa la escasez de tejido donante.

Tras un exhaustivo proceso de actualización y mejora del sistema ideado por Cícero Parker Meek en 1958, la técnica MEEK modificada ya está a disposición de los especialistas en cirugía plástica y permite reconstruir grandes zonas de piel a partir de superficies donantes mucho menores que las que exige el mallado tradicional, entre otras importantes ventajas. 

Los estudios comparativos realizados hasta la fecha han demostrado que los resultados que proporciona esta técnica son mejores en diversos aspectos. En primer lugar, su capacidad de expansión de la piel donante es la mayor del mercado, con valores reales de 1:3, 1:4, 1:6 y 1:9, según el tipo de gasa empleada como malla. 

Mientras que con los malladores convencionales se desperdicia entre el 25 y el 40% del tejido donado durante el procedimiento, la técnica MEEK puede aprovechar incluso porciones diminutas de piel, por lo que su eficiencia es claramente superior: necesita la mitad de superficie cutánea donante de media. 

Por otra parte, emplea un sistema de extracción de la piel donante que utiliza únicamente capas superficiales y finas, de modo que la zona se regenera con rapidez y vuelve a estar disponible para una nueva donación en cuestión de días. Por esta razón, el sistema también permite extraer piel de zonas que tradicionalmente no se han considerado donantes. 

Por último, la técnica MEEK modificada se ha concebido como un método integral, ya que proporciona herramientas y soluciones que acompañan al cirujano plástico durante todo el recorrido de tratamiento y cuidados que sigue con el paciente gran quemado. Gracias a ello, logra acortar los tiempos de epitelización y hospitalización, reduce la incidencia de infecciones bacterianas en las zonas lesionadas y ofrece resultados estéticos comparables a los obtenidos por técnicas convencionales con menor expansión cutánea.

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